Inteligencia emocional y éxito profesional

Inteligencia emocional y éxito profesional

Frente a la inteligencia tradicional, la INTELIGENCIA EMOCIONAL es la capacidad del ser humano para entender y gestionar las emociones, tanto las propias como las ajenas. A través de las cinco habilidades psicológicas que la componen (autoconocimiento, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales) podemos, de manera razonable, expresar nuestras emociones y poder entender las de los demás.

La inteligencia emocional marca la diferencia entre quienes progresan satisfactoriamente en la vida sorteando problemas y dificultades y quienes no encuentran solución ni salida frente a cualquier adversidad que les afecte emocionalmente.

En el ámbito profesional, está demostrado que el 65% del éxito se debe a un buen uso de la inteligencia emocional: un buen control de esta capacidad mejora la satisfacción, las relaciones con los compañeros, la capacidad de auto motivación, el control de los impulsos, regula el estado de ánimo, supera las frustraciones, facilita la convivencia con los demás, y equilibra la vida profesional y personal.

Si en tu trabajo quieres ser de aquellos que ven soluciones, ventajas y posibilidades frente a problemas, inconvenientes y dificultades consigue una actitud positiva poniendo el foco en la empatía, trabajo en equipo, autoanálisis, escucha activa, interpretación del lenguaje verbal y corporal, y en el conocimiento y gestión de tu propio estrés.

A modo de reflexión final, ¿crees que los pensamientos fatalistas que nos asaltan pueden convertirse en profecías auto satisfactorias? Según un cuento tradicional indio…

 “Se trataba de un hombre que llevaba muchas horas viajando a pie y estaba realmente cansado y sudoroso bajo el implacable sol de la India. Extenuado y sin poder dar un paso más, se echó a descansar bajo un frondoso árbol. El suelo estaba duro y el hombre pensó en lo agradable que sería disponer de una cama. Resulta que aquél era un árbol celestial de los que conceden los deseos de los pensamientos y los hacen realidad. Así es que al punto apareció una confortable cama. El hombre se echó sobre ella y estaba disfrutando en el mullido lecho cuando pensó en lo placentero que resultaría un masaje en sus fatigadas piernas. Al momento apareció una persona que comenzó a procurarle un delicioso masaje. Bien descansado, sintió hambre y pensó en qué grato sería poder degustar una sabrosa y opípara comida. En el acto aparecieron ante él los más suculentos manjares. El hombre comió hasta saciarse y se sentía muy dichoso. De repente le asaltó un pensamiento: ¡Mira que si ahora un tigre me atacase! Apareció un tigre y lo devoró.”

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